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El miedo a lo innombrable

Hoy me embarga un dolor inmenso. Un dolor por las mujeres que deciden parir, y por sus hijos e hijas por venir. Un dolor que es el resultado del silencio. Hoy, 9 de diciembre, se cumplen los 30 días para que el gobernador de Puerto Rico firmara una ley que representaba un cambio impostergable en la atención de mamábebé. Pero el cambio se ha postergado (y esto lo afirmo porque ese cambia va a darse tarde o temprano). Se ha postergado no por un debate, no por un cambio mejor, no por otra propuesta, no. Se postergó porque hay MIEDO. Ese miedo del que habla la partera húngara Ágnes Geréb. Miedo a enfrentarnos, miedo a cuestionar, miedo a debatir, miedo a salir del área de confort, miedo a confiar, miedo a defender el derecho humano. Hemos sido testigos de un grito desesperado de “no tocar lo que está bien”. Sin embargo, es mi obligación como salubrista, humanista, educador, hombre, hijo y padre cuestionar. ¿Está bien que la mitad (20 mil) de los partos en Puerto Rico terminen en cesárea, la mayoría innecesarias (15 mil)? ¿Está bien que mujeres con cesáreas previas que quieren parir, no lo pueden hacer en Puerto Rico, aunque ésa sea la mejor práctica recomendada, porque no hay médicos que las atiendan y las parteras no dan abasto? ¿Está bien que solo tengamos parteras para atender apenas 300 partos anuales y que el otro 99.5% (42 mil-45mil) tenga que parir en un hospital donde no hay parteras presentes porque la ley no las cobija? ¿Está bien que la mujer que quiere un parto humanizado tiene que optar por un parto domiciliario que puede costar entre dos mil y seis mil dólares, que ninguna aseguradora cubre actualmente? ¿Está bien que de cada diez partos, seis son inducidos por médicos en hospitales, práctica que no es usual entre las parteras? ¿Está bien que TODAS las mujeres en Puerto Rico puedan tener acceso a un médico obstetra para un parto y no a una partera? ¿Cómo que eso está bien? Decir eso es mirar solo un lado de la MONEDA. Pero ya estamos cansados(as) de mirar este asunto desde esa perspectiva. Es momento de la movilización. Desde un inicio (cuando se presentó el Proyecto de Ley), fuimos enfáticos, que más allá de su aprobación o no aprobación, había una responsabilidad con las mujeres de ofrecer algo mejor en el cuidado mamábebé. Algo inclusivo y equitativo. Y aunque muchas(os) se han sumergido en el silencio a causa de ese miedo tan poderoso, estamos aquí presentes para reafirmarnos en que no hay nada que postergar. No se trata de ser partera u obstetra para opinar, para protestar, para proponer y para actuar. No pertenecemos a ninguno de esos grupos (que en estas Islas no suman 6 mil personas). Pertenecemos al grupo de hombres y mujeres que anualmente traen hijos e hijas a este país y queremos un acceso al parto donde queramos, como queramos y con quien queramos. Un grupo que anualmente suma sobre 40 mil vidas a este país. Un grupo de ciudadanos que gracias al trabajo de décadas de proveedores comprometidos con la atención humanizada hemos descubierto que es necesario expandir esta calidad de servicio urgentemente. Y lo vamos a hacer.

Por esa razón hacemos un llamado a aquéllos(as) que comparten ese deseo de cambio a practicar la convergencia. Alguien mencionó la importancia de “superar pequeñas o grandes diferencias de poco tiempo o de muchos años por el bien de todas las parteras”; me tomo el atrevimiento de cambiar este llamado a superar la diferencias, pero por el bien de las mujeres y por consiguiente, de las parteras, pues es la profesión la que se debe a la mujer y no la mujer a ella. Ya se está gestando la propuesta. La convocatoria sigue abierta. La atención digna y de respeto que merece toda mujer, todo bebé y toda familia en Puerto Rico será una realidad inminente. Contamos con los sectores de la comunidad que siempre han dicho presente, otros que en algún momento se han enajenado han vuelto la cara a este asunto y aquéllos que por desconocimiento no militaban en la defensa de este derecho ya han dado un pie al frente y se han propuesto. La consigna de devolverle a la mujer lo que de forma violenta se le ha arrebatado durante el embarazo, parto y postparto, se allega con más fuerza que nunca. Mujeres, hombres, embarazadas, madres, profesionales de la salud, administradoras(es) de hospitales, abogadas(os), economistas, estudiantes, académicos, obreras(os), estén pendientes. Alertas al llamado expansivo. Uno, dos, tres, probando. Levantemos un coro expansivo de solidaridad, empatía y movilización. Se necesita que cada una(o) dé un paso al frente. Que en todos lados se hable de esto. ¿No todos estuvimos en una barriga, no todos nacimos de una mujer? Todo debe ser una reflexión. Treinta años de escalpelos indiscriminados, de status quo ante la denuncia y de patrañas inescrupulosas son injustificables.

Javier O. Morales Nazario, MPH, CLE, BA

Director de inne-CESAREA.org

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