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Un éxito el estreno de PARIR EN PAZ

El comité organizador y miembros del panel de expertos (izquierda a derecha: Yaheli Concepción, Dra. Janine Santiago, Dra. Yolanda Molinari, Lcda. Melissa Pellicier, Martitza Medina, Tania De Jesús, Verónica Burgos, Bárbara Carbonell, Javier Morales y Dr. Mario Ramírez)

“Si nacemos de forma violenta, vamos a ser personas violentas”, es una de las citas del pediatra Mario Ramírez en el documental PARIR EN PAZ. La pieza dirigida por Arleen Cruz Alicea fue estrenada el pasado 8 de marzo Día Internacional de la Mujer, como parte de la celebración del aniversario de la campaña inne-CESAREA.org. La actividad que se celebró en la Facultad Eugenio María de Hostos de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, contó la presencia de más de 100 personas entre los que se encontraban, pediatras, obstetras, enfermeras, abogadas, estudiantes, mujeres embarazadas, madres lactantes y varias familias.

 

El pediatra Mario Ramírez exhorta a analizar cómo la forma en que nacen los bebés afecta la lactancia.

“PARIR EN PAZ es una pieza modesta con grandes ambiciones: crear conciencia sobre cuan violento está siendo para muchas madres y bebés, el acto de nacer”, comenta la directora Arleen Cruz Alicea. “Como documentalista mi intención es que el proyecto sea punta de lanza que genere discusión. El tema es muy amplio y no todo está dicho así que es importante que se hable y que más mujeres tomen conciencia de cómo se violentan sus derechos y los de sus bebés”, añadió Cruz Alicea quien además exhortó a que más proveedores de salud sean capaces de explorar otras posibilidades que resulten en nacimientos humanizados y en armonía.

 

El obstetra Edgardo Rivera Rosa forma parte de los médicos que participan en el documental.

El documental, que estará disponible como herramienta educativa dentro de los próximos meses, recoge la mirada de cuatro enfermeras de salas de parto en Puerto Rico, quienes valientemente y manteniendo protegida su identidad narran qué cosas ocurren y cuáles deberían estar ocurriendo en la atención de mamá y bebé. Se suman otros profesionales de la salud quienes exhortan a sus colegas y a las instituciones hospitalarias a revisar sus prácticas para que no redunden en violaciones de derechos humanos.

 

La Alianza por los Derechos Humanos de Mamá y Bebé en Puerto Rico, la Red MadreBebé y el Proyecto Luciérnaga estuvieron a cargo de la producción. “La pieza ha sido posible gracias a la voluntad de un equipo creativo y técnico que aceptó mi invitación porque están comprometidos, igual que yo, en crear herramientas que aporten a mejorar la calidad de vida en Puerto Rico”, resaltó Cruz Alicea.

 

Enfermera de sala de partos ofrece testimonio con su identidad protegida.

En la actividad se presentó a la comunidad la creación de la Alianza por los Derechos Humanos de Mamá y Bebé cuyo objetivo es facilitar herramientas de apoderamiento a mujeres, familias, organizaciones y proveedores, para crear un ambiente de respeto a los derechos humanos en la prestación de servicios a este segmento de la población.

 

Durante la actividad se reconocieron a varios profesionales de la salud, líderes comunitarias, comunicadoras y madres.

Por otra parte, la campaña inne-CESAREA.org, reconoció la labor de varios miembros de la comunidad por aportar en la protección de la salud de las mujeres embarazadas. Los reconocimientos fueron para la doctora Yolanda Molinari (obstetra), el doctor Mario Ramírez (pediatra), las líderes comunitarias Verónica Burgos y Elizabeth Figueroa, las comunicadoras Soraida Asad y Maritza Medina y las madres Melissa Pintado y Odalys Delgado quienes hicieron públicas sus solicitudes de alojamiento en conjunto a las instituciones donde dieron a la luz.

Entre los presentes se encontraban mujeres embarazadas, madres lactantes, familias y profesionales de la salud.

 

Estreno del corto PARIR EN PAZ y aniversario de inne-CESAREA.org

Asiste al estreno simultáneo del corto documental:

Parir en paz, una mirada a la violencia durante el parto

Dirigido por Arleen Cruz-Alicea

8 de marzo de 2013
Día Internacional de las Mujeres

San Juan
Anfiteatro III, Fac. de Educación, UPRRP
5:30pm

Mayagϋez
Salones del Estadio Centroamericano
7:00pm

Al final del documental tendremos un panel de expertas(os) para contestar preguntas.


Además, ese día celebraremos el primer aniversario de la campaña inne-CESAREA.org y haremos un reconocimiento a quienes han hecho este esfuerzo posible.

Sé parte de esta celebración.

Una producción de:

Alianza por los Derechos Humanos de MamáBebé en PR

Red Madre-Bebé de Puerto Rico

Proyecto Luciérnaga

para inne-CESAREA.org

Para más información:

787.640.5095
info@inne-CESAREA.org
http://www.facebook.com/events/214039025408826/

Ni sumisas, ni en supina

Puerto Rico se une al reclamo mundial en contra de las violencias hacia las mujeres. Durante el 14 de febrero, Día de la Amistad, la organización VDAY ha convocado a una acción solidaria bajo el lema “One Billion Rising”. El objetivo es que en cada país se realicen múltiples actividades  para que hombres y mujeres salgan a la calle, dancen, se levanten y denuncien un alto a las violencias hacia las mujeres.

Bajo esta consigna los organizadores de la campaña inne-CESAREA.org han hecho eco de la invitación para este día. Por esta razón hombres y mujeres nos reuniremos a las 8 de la mañana del 14 de febrero de 2013 en la Plazoleta del Centro Médico de Río Piedras para exigir el derecho de cada mujer a parir en la posición que desee. Porque parir en posición supina (acostada), sin la oportunidad de elegir, es también violencia. La breve acción que durará 14 minutos, es un gesto de solidaridad con las mujeres que se les violenta el derecho durante su parto de escoger su posición de preferencia.

La posición acostada de espaldas es la peor posición que pueda concebirse para el trabajo de parto y el parto.

Invitamos a la comunidad en general a que se una a este reclamo y nos acompañe en esta acción solidaria. Para más información pueden comunicarse con Javier O. Morales-Nazario al 787.640.5095.

Para información adicional visita:

http://www.facebook.com/events/129856483853049/

http://www.onebillionrising.org/page/event/detail/startarising/4vxxv

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=gl2AO-7Vlzk

El miedo a lo innombrable

Hoy me embarga un dolor inmenso. Un dolor por las mujeres que deciden parir, y por sus hijos e hijas por venir. Un dolor que es el resultado del silencio. Hoy, 9 de diciembre, se cumplen los 30 días para que el gobernador de Puerto Rico firmara una ley que representaba un cambio impostergable en la atención de mamábebé. Pero el cambio se ha postergado (y esto lo afirmo porque ese cambia va a darse tarde o temprano). Se ha postergado no por un debate, no por un cambio mejor, no por otra propuesta, no. Se postergó porque hay MIEDO. Ese miedo del que habla la partera húngara Ágnes Geréb. Miedo a enfrentarnos, miedo a cuestionar, miedo a debatir, miedo a salir del área de confort, miedo a confiar, miedo a defender el derecho humano. Hemos sido testigos de un grito desesperado de “no tocar lo que está bien”. Sin embargo, es mi obligación como salubrista, humanista, educador, hombre, hijo y padre cuestionar. ¿Está bien que la mitad (20 mil) de los partos en Puerto Rico terminen en cesárea, la mayoría innecesarias (15 mil)? ¿Está bien que mujeres con cesáreas previas que quieren parir, no lo pueden hacer en Puerto Rico, aunque ésa sea la mejor práctica recomendada, porque no hay médicos que las atiendan y las parteras no dan abasto? ¿Está bien que solo tengamos parteras para atender apenas 300 partos anuales y que el otro 99.5% (42 mil-45mil) tenga que parir en un hospital donde no hay parteras presentes porque la ley no las cobija? ¿Está bien que la mujer que quiere un parto humanizado tiene que optar por un parto domiciliario que puede costar entre dos mil y seis mil dólares, que ninguna aseguradora cubre actualmente? ¿Está bien que de cada diez partos, seis son inducidos por médicos en hospitales, práctica que no es usual entre las parteras? ¿Está bien que TODAS las mujeres en Puerto Rico puedan tener acceso a un médico obstetra para un parto y no a una partera? ¿Cómo que eso está bien? Decir eso es mirar solo un lado de la MONEDA. Pero ya estamos cansados(as) de mirar este asunto desde esa perspectiva. Es momento de la movilización. Desde un inicio (cuando se presentó el Proyecto de Ley), fuimos enfáticos, que más allá de su aprobación o no aprobación, había una responsabilidad con las mujeres de ofrecer algo mejor en el cuidado mamábebé. Algo inclusivo y equitativo. Y aunque muchas(os) se han sumergido en el silencio a causa de ese miedo tan poderoso, estamos aquí presentes para reafirmarnos en que no hay nada que postergar. No se trata de ser partera u obstetra para opinar, para protestar, para proponer y para actuar. No pertenecemos a ninguno de esos grupos (que en estas Islas no suman 6 mil personas). Pertenecemos al grupo de hombres y mujeres que anualmente traen hijos e hijas a este país y queremos un acceso al parto donde queramos, como queramos y con quien queramos. Un grupo que anualmente suma sobre 40 mil vidas a este país. Un grupo de ciudadanos que gracias al trabajo de décadas de proveedores comprometidos con la atención humanizada hemos descubierto que es necesario expandir esta calidad de servicio urgentemente. Y lo vamos a hacer.

Por esa razón hacemos un llamado a aquéllos(as) que comparten ese deseo de cambio a practicar la convergencia. Alguien mencionó la importancia de “superar pequeñas o grandes diferencias de poco tiempo o de muchos años por el bien de todas las parteras”; me tomo el atrevimiento de cambiar este llamado a superar la diferencias, pero por el bien de las mujeres y por consiguiente, de las parteras, pues es la profesión la que se debe a la mujer y no la mujer a ella. Ya se está gestando la propuesta. La convocatoria sigue abierta. La atención digna y de respeto que merece toda mujer, todo bebé y toda familia en Puerto Rico será una realidad inminente. Contamos con los sectores de la comunidad que siempre han dicho presente, otros que en algún momento se han enajenado han vuelto la cara a este asunto y aquéllos que por desconocimiento no militaban en la defensa de este derecho ya han dado un pie al frente y se han propuesto. La consigna de devolverle a la mujer lo que de forma violenta se le ha arrebatado durante el embarazo, parto y postparto, se allega con más fuerza que nunca. Mujeres, hombres, embarazadas, madres, profesionales de la salud, administradoras(es) de hospitales, abogadas(os), economistas, estudiantes, académicos, obreras(os), estén pendientes. Alertas al llamado expansivo. Uno, dos, tres, probando. Levantemos un coro expansivo de solidaridad, empatía y movilización. Se necesita que cada una(o) dé un paso al frente. Que en todos lados se hable de esto. ¿No todos estuvimos en una barriga, no todos nacimos de una mujer? Todo debe ser una reflexión. Treinta años de escalpelos indiscriminados, de status quo ante la denuncia y de patrañas inescrupulosas son injustificables.

Javier O. Morales Nazario, MPH, CLE, BA

Director de inne-CESAREA.org

Más viva la esperanza de un parto humanizado

El panel de expertas contó con la presencia de líderes feministas y profesionales de la salud.

El cineforo “Derechos Humanos durante embarazo, parto y postparto” realizado el pasado martes 27 de noviembre en el Recinto de Ciencias Médicas fue a simple vista una imagen de la real lucha de las mujeres por un parto humanizado y respetado en Puerto Rico. El mismo contó con la presencia de la ex sub procuradora de las mujeres, la profesora Sara Benítez; la partera Gisela Jung; la doula y activista Jackie Pérez; la coordinadora general de Taller Salud, Alana Feldman; la doctora Ana M. Parrilla; la sicóloga clínica Marianela Rodríguez y el director de inne-cesarea.org, Javier Morales.

 

“Fue un encuentro extraordinario, entre mujeres y hombres comprometido(as) por el derecho de las mujeres a parir donde quieran, con quien quieran, cuando quieran y como quieran”, resaltó la también especialista en lactancia, Ana Parrilla

A la actividad fueron madres, padres, obstetras, estudiantes de enfermería, de salud pública y profesores de diferentes instituciones. Fue sin duda, un diálogo enriquecedor y productivo. “Las expertas aportaron a mi crecimiento como profesional de la salud y activaron la chispa para seguir apoyando sus proyectos (inne-cesarea.org)”, manifestó Viviana Torres, enfermera graduada y estudiante de maestría en la Escuela de Enfermería. Entre todos los asistentes se notó un espíritu de respaldo y compromiso con la responsabilidad de detener la violencia obstétrica en Puerto Rico.

Durante la actividad se presentó el documental “Freedom for Birth” dirigido por la pareja Toni Harman y Alex Wakeford. Este documental ha sido presentado en todo el mundo desde su premier mundial el pasado 20 de septiembre. Sin embrago, el nuevo corto educativo de la campaña inne-CESAREA.org titulado “Parir en paz: una mirada a la violencia durante el parto”, dirigido por la artista Arleen Cruz-Alicea, se estrenará próximamente según se anunció en la actividad.

Por otra parte, Alana Feldman, quien coordina una organización de base feminista expuso: “Las madres y sus parejas son en primer y último término las personas responsables de tomar decisiones informadas sobre la atención para sí mismas y para sus hijos e hijas. Es necesario que las y los profesionales de la salud reconozcan su capacidad de decisión y que los gobiernos garanticen el acceso libre y gratuito de servicios de maternidad de calidad para todas las mujeres”.

“Es necesario que las y los profesionales de la salud reconozcan su capacidad de decisión y que los gobiernos garanticen el acceso libre y gratuito de servicios de maternidad de calidad para todas las mujeres”

El cineforo fue coordinado por organizaciones a favor de la humanización del parto se celebró en la Escuela Graduada de Salud Pública de la UPR.

 

Jackie Pérez, coordinadora de la Red de Doulas hizo hincapié en la importancia de recordar que: “La violencia genera más violencia

Como resultado de esta convocatoria los presentes dejaron claro que se comenzará una batalla dirigida a aquel proveedor o institución de salud que atente contra la salud y el bienestar de las mujeres y sus bebés y se crearán acciones concretas para hacer sentir estos reclamos.

Para más información sobre inne-cesarea.org y sus actividades pueden comunicarse con Javier Morales al 787-414-0207 o escribir a info@innecesarea.org.

No a la cacería de BRUJAS

Por: Ana M. Parrilla Rodríguez, MD, MPH, FABM; José J. Gorrín Peralta, MD, MPH, FACOG


En pleno siglo 21 las mujeres siguen luchando por su derecho a parir como quieran, donde quieran y con quien quieran. Los hospitales y los obstetras les niegan este derecho constantemente.

El diccionario de la Real Academia Española define terrorismo como la “dominación por el terror” o “sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror”. Nosotros usamos el término terrorismo obstétrico para definir la dominación por el terror que usa la clase obstétrica contra las mujeres privándolas de información verdadera y científica que les permita tomar decisiones informadas libres de coerción. El terrorismo obstétrico incluye además los actos de violencia ejecutados para infundir terror, entre ellos las violaciones a los derechos y la atención mecanizada, tecnocrática, impersonal y masificada del parto.

 

La clase obstétrica y sus portavoces previenen sobre los incidentes, escasos por cierto, que ocurren bajo el cuidado de las parteras pero no hablan de los frecuentes casos de mortalidad y morbilidad infantil y materna que ocurren en nuestro país debido a la medicalización excesiva del embarazo y el parto. Los servicios a la maternidad en Puerto Rico están controlados, de forma monopólica, por los obstetras. Los planteamientos de los representantes de la clase obstétrica contienen dos errores fundamentales. El primero es partir de la premisa falsa que los servicios que rinden los obstetras son superiores a los que rinden las parteras. De hecho, la Organización Mundial de la Salud ha reconocido, desde 1985, que el proveedor idóneo para la atención al embarazo y el parto normal es la partera, no el obstetra, pues los resultados producidos por las parteras en los países del mundo con los mejores indicadores de mortalidad perinatal, mortalidad infantil y mortalidad materna son superiores a los producidos por los obstetras. Los resultados en Puerto Rico presentan resultados similares. La medicalización indiscriminada de la atención al parto ha producido en Puerto Rico una tasa de cesáreas tres veces mayor que la recomendada internacionalmente (46.2% en 2010), una tasa de nacimientos prematuros de 16.7%, y una tasa de bajo peso al nacer de 12.6%. Somos, de hecho, la única jurisdicción de los Estados Unidos en que la tasa de bajo peso al nacer es la primera causa de mortalidad infantil. El modelo médico- obstétrico en Puerto Rico ha fracasado en producir unas tasas adecuadas en estos indicadores vitales de salud.

El modelo de partería no es, como pretenden presentar los representantes de la clase obstétrica, un modelo obsoleto e inferior al modelo médico. Las parteras han demostrado en todos los países del mundo en que se desempeñan, incluidos los países desarrollados como Estados Unidos y los países de Europa, que logran resultados superiores de salud reproductiva, proveen un servicio humanizado y centrado en la mujer, y a un costo inferior para los sistemas de salud. La partería no es regresar al pasado; es, por el contrario, permitir que Puerto Rico se inserte en las corrientes modernas y superiores del siglo XXI para la atención al embarazo y el parto.

La partera, no importa su linaje (partera profesional certificada, partera de entrada directa, enfermera partera, etc.), es el proveedor idóneo para atender el 85% de los partos. Debe tener cobija legal para que pueda dar servicios a las mujeres en donde ellas quieran, ya sea en su hogar, en un centro de parto o en el hospital. Una de las profesiones más viejas del mundo, la cual ha sido siempre autónoma, no puede estar supeditada a los caprichos y prácticas de otra profesión. Se debe trabajar en un ambiente de colaboración pero no en uno de dominio y control por parte de la clase médica. La partería no es la práctica de la medicina, su modelo es uno basado en el hecho de que el embarazo y el parto son procesos normales de la vida.

En el siglo 21 NO se puede amenazar con que se quiere ser los primeros en Puerto Rico en encarcelar parteras. No estamos en la Inquisición, en donde se quemaron cientos de miles de parteras por el mero hecho de ser sanadoras, conocedoras de las necesidades de las mujeres y la comunidad. La Inquisición fue un penoso episodio de nuestra historia; parece que algunas personas se olvidan de esto. Las mujeres puertorriqueñas no van a permitir este abuso. Ni la clase obstétrica ni sus abogados y abogadas van a poder contra la fuerza moral y los derechos de las mujeres y las parteras.

La posición de la clase obstétrica no representa la opinión de los médicos que creemos en el derecho de las mujeres embarazadas a servicios de excelencia, humanizados y económicamente sostenibles. Señoras y señores obstetras: es hora de honrar el juramento de Hipócrates y el principio de Claudio Galeno: Primum non nocere (primero no hacer daño). Los médicos y las médicas nos debemos a nuestras pacientes y a sus mejores intereses. Los partos son de las mujeres, ellas tienen el derecho a recibir cuidados humanizados y de parir donde quieran, como quieran y con quien quieran. El estado tiene la obligación de garantizar y proteger ese derecho. BASTA YA DE TERRORISMO OBSTÉTRICO Y COERCIÓN NO DISIMULADA.

Ana M. Parrilla Rodríguez, MD, MPH, FABM, LCCE
José J. Gorrín Peralta, MD, MPH, FACOG, FABM

Fotos e IMPRESIONES en Plaza Las Américas

Comenzando la nueva etapa de la campaña inne-CESAREA.org, el próximo 27 de agosto se estrena la exposición fotográfica Impresiones. La apertura de esta exposición forma parte de la celebración de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2012, que organiza la Coalición para la Lactancia Materna en Puerto Rico en el centro comercial Plaza Las Américas.

Diseño de afiche por Arialys Cruzad

  Impresiones, recoge el trabajo realizado por las madres-artistas Adamaris Aponte y Zoila Caamaño, quienes generosamente se han unido al reclamo de inne-CESAREA.org por la humanización del parto. La exposición recoge la historia de nueve madres con diversas historias e impresiones de un acontecimiento que marcó parte de sus vidas: la cesárea. Tanto las imágenes como las historias estarán contenidas en un catálogo que servirá de herramienta educativa para la familia.

 

A esta iniciativa de inne-CESAREA.org se une Conboca, organización dedicada al desarrollo de proyectos relativos al arte y la cultura contemporánea en Puerto Rico. Además, Impresiones cuenta con la colaboración del Taller Múltiple Espacio Abierto y el auspicio de la Fundación Puertorriqueña para la Protección de la Maternidad y la Niñez (PROMANI).

 

La exposicióm estará disponible del 27 de agosto al 2 de septiembre.

 

Con el auspicio de Caficultura, Conboca, Taller Múltiple Espacio Abierto, PROMANI, Coalición para la Lactancia Materna en Puerto Rico y la Red MadreBebé de Puerto Rico.

 

Si desea información adicional puede comunicarse a info@inne-CESAREA.org.

 

Vea el calnedario de actividades de la Semana Mundial de la Lactancia Materna:

 

 Calendario de Actividades (pdf)

 

Dos meses memorables para inne-CESAREA.org

Dos meses memorables para inne-CESAREA.org

inne-CESAREA.org parecería que comenzó hace más de un año y fue solo hace dos meses que este llamado a reducir la tasa de cesáreas en Puerto Rico dio su primer grito de alerta. La iniciativa de la Asociación de Estudiantes de Salud de la Madre y el Niño del Recinto de Ciencias Médicas, Universidad de Puerto Rico cuenta con más de 50 mil seguidores incluyendo 80 países de todos los continentes. Se ha convertido en el portaestandarte del reclamo por un parto digno y humanizado.

Como parte de la Semana Mundial del Parto Respetado, el pasado martes, 22 de mayo de 2012, se llevó a cabo el evento: Logros y proyecciones de inne-CESAREA.org. Los creadores y participantes de esta iniciativa celebraron el alcance nacional e internacional que ha tenido el reclamo genuino de las mujeres por un parto donde ellas sean las protagonistas. El mismo tuvo lugar en el Centro para Puerto Rico de la Fundación Sila M. Calderón, en Río Piedras.

 

 

 

Durante esa noche pudimos disfrutar de la interpretación de la canción lema de la campaña interpretada por su autor, el cantante Carlos Padilla de Propuesta Social y el coro de inne-CESAREA. Se presentaron los resultados de la campaña en cuanto a presentaciones, cobertura de prensa, alcance de los vídeos educativos en YouTube entre otros. Todos resultados impactantes medidos estadísticamente. Contamos con la lectura del poema No más, un manifiesto contra la violencia obstétrica, de la escritora y defensora de los derechos de la mujer Karla Ferrer. Dramatizado éste por el colectivo Sembrando Conciencias bajo la dirección del maestro Heriberto Ramírez.

Celebración por partida doble

El equipo de inne-CESAREA celebró por partida doble. Además de la trascendencia que ha tenido la campaña y como sobre 25 organizaciones nacionales e internacionales se han sumado al llamado por un parto humanizado, el suceso más importante fue el nacimiento de Flor Morales De Jesús, el hijo de Javier Morales, director de la campaña, y de su compañera Tania De Jesús. Flor nació en la mañana de ese día, por un parto vaginal domiciliario después de una cesárea que le realizaran a su madre para el nacimiento de su hermanita. Un parto natural, digno y respetado. Así, como Tania lo logró, inne-CESAREA desea que lo logren muchas mujeres en Puerto Rico.

"Mujer, decide tú, sé la protagonista y toma el control"

Apoyo internacional a inne-CESAREA.org (Parte I) LO NECESARIO

Apoyo internacional a inne-CESAREA.org

(Parte I) LO NECESARIO


Este vídeo es parte de una serie de cortos educativos que acompañan la campaña de prevención: inne-CESAREA.org.En el mismo profesionales de la salud de diversos países expresan muestras de apoyo y solidaridad al movimiento inne-CESAREA.org y a las mujeres puertorriqueñas. Parteras, doulas, psicólogas y obstetras resfirman la importancia de ver el parto como un proceso natural y no como un evento patológico.

Participantes Congreso "Integrando la ciencia y el arte del nacimiento", San Juan, PR, Abril 2012

En esta primera parte del corto educativo Apoyo Internacional, los entrevistados nos explican qué es NECESARIO para lograr un parto humanizado. Próximamente estaremos colocando un nuevo corto donde estos profesionales nos cuentan lo que entienden es INNECESARIO.

Entrevistas:
Angelina Martínez Miranda
Carolina Vázquez Hernández
Diego Alarcón
Eneida Spradlin-Ramos
Gisel Arroyo Ortiz
Marcela Ocampo
Marina Rodríguez Palma
Rossina Inés Torterolo
Jan Tritten

Entrevistas realizadas por inne-CESAREA.org en el
Congreso Integrando la Ciencia y el Arte del Nacimiento
San Juan, Puerto Rico
Abril, 2012

¿Qué tiene que ver el parto con el inicio de la lactancia?

 ¿Qué tiene que ver el parto con el inicio de la lactancia?

Por: Ana M. Parrilla Rodríguez, MD, MPH, FABM; José J. Gorrín Peralta, MD, MPH, FACOG

Recientemente nos ha llegado información de que varios colegas obstetras afirman que la lactancia no tiene nada que ver con el parto y que no es prudente asesorar a las mujeres sobre las prácticas obstétricas durante las orientaciones de lactancia. Estas declaraciones nos han sorprendido enormemente, ya que estos profesionales de la salud, por su preparación académica y formación, deberían saber que el éxito en el inicio de la lactancia depende en la mayoría de los casos en la experiencia y el tipo de parto. De hecho, el ciclo reproductivo de la mujer comienza con el embarazo y culmina con el destete, no acaba con el 3er estadio del parto que es la expulsión de la placenta. Por lo tanto el ciclo completo es embarazo, parto, lactancia y destete. El proceso de vínculo empieza, según algunos, desde el embarazo, y/o con el primer contacto de los padres con el infante y continúa mientras los padres y el infante interactúen para formar una relación única y duradera. El amamantamiento fomenta el desarrollo de ese vínculo.

 

La Academia Americana de Pediatría recomienda que el primer contacto entre la madre y su bebé ocurra lo más pronto posible después del parto y preferiblemente dentro de la primera hora.1 Este primer contacto puede durar hasta 120 minutos y algunos bebés pueden inicialmente solo lamer el pecho. Además, la madre se beneficia de ese primer contacto ya que se estimula la liberación de oxitocina, lo que induce las contracciones uterinas, ayuda a expulsar la placenta y previene el sangrado excesivo. La oxitocina se conoce como la hormona del amor y, junto con la prolactina, el estrógeno y la progesterona, se asocia con estimulación de los sentimientos maternales. La oxitocina causa que la madre se sienta más relajada, sedada y calmada. Se ha asociado el uso de epidurales, opiáceos y morfina  con una disminución en la liberación de oxitocina. El contacto temprano con la madre ayuda al bebé a adaptarse a su nuevo ambiente, el cual no es estéril, colonizando su piel, su tracto gastrointestinal y su tracto respiratorio con los microorganismos de la madre y la inmunidad que ésta le proporciona a través de su leche.

 

En la medida en que la tecnología hizo su explosión en la década del 1970, el manejo del parto se medicalizó cada vez más, la madre comenzó a recibir cada vez más intervenciones tecnológicas, y comenzó a hablarse de la cesárea como una ruta del nacimiento que era superior, moderna, y prometía, en aquella época, acabar con los problemas perinatales, la perlesía cerebral, la retardación mental, la distocia de hombros etc. En fin, la madre tenía que entregar su capacidad de manejar su parto, probada a través de varios milenios, a esta maravillosa nueva tecnología que prácticamente garantizaba resultados excelentes.

 

Poco ha importado que las promesas de las nuevas tecnologías se hayan estrellado contra las frías estadísticas. La perlesía cerebral no ha disminuido, nuestra tasa de bajo peso al nacer se resiste a bajar y hasta muestra tendencia a subir, nuestra mortalidad infantil no ha mejorado significativamente en los últimos años y el monitor electrónico ha probado no ser mejor que la auscultación periódica del latido cardiaco fetal mediante estetoscopio. En el proceso nuestras madres se han convertido en pacientes quirúrgicas, nuestra tasa de cesáreas ha subido de 7% a más de 48%,2 la más alta del mundo, el “parto programado” a través de inducciones electivas sin indicación válida es la orden del día, y los obstetras se desempeñan en un ambiente litiginoso que les lleva a menudo a practicar una obstetricia apartada de las normas de excelencia y de la evidencia científica, en un paradójico esfuerzo por protegerse de una reclamación médico-legal.

 

En el campo de la promoción de la lactancia y el amamantamiento, debemos evaluar las prácticas obstétricas comúnmente realizadas, pues muchas tienen un efecto negativo sobre el inicio y mantenimiento de la lactancia. En la medida en que el uso indiscriminado de la tecnología y las intervenciones médicas de rutina se han adueñado del proceso del parto, se hace necesario que nos enfrasquemos en una revisión crítica de esos procedimientos, eliminemos lo innecesario o dañino, fijemos parámetros correctos para el uso de esa tecnología, y los mecanismos para hacerlos cumplir, y le devolvamos a la madre, a su bebé, y a su familia el rol protagónico que les corresponde en el proceso reproductivo. Miremos críticamente ahora algunos de esos procesos.

Vea el nuevo corto educativo de inne-CESAREA.org:

“El parto y la lactancia no pueden separarse”

La inducción del parto – La inducción “electiva” se ha propagado por todo el planeta. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta tasas tan altas como de 80% en Grecia. En Puerto Rico se reporta una tasa de por los menos 60%. Sabemos anecdóticamente que las inducciones son la orden del día en muchos de nuestros hospitales. La inducción del parto puede afectar negativamente la lactancia por varias razones. Se ha demostrado un aumento en el riesgo de hiperbilirrubinemia neonatal luego del parto inducido.3 Esta condición constituye, a menudo incorrectamente, una razón para quitarle el pecho a un bebé por parte de muchos pediatras en nuestro medio. La inducción a menudo provoca contracciones uterinas de tal intensidad que provocan la administración de analgesia narcótica, con su subsiguiente efecto sedante en el neonato. Ello puede impedir el enlace y amamantamiento efectivo en la primera hora posparto. La inducción aumenta el riesgo de una cesárea, sobre todo en nulíparas y en madres con cuellos no inducibles. La necesidad de utilizar el monitor electrónico en estas madres las condena a la inmovilidad, prolonga la duración del parto y aumenta también el riesgo de una cesárea. Por éstas, y otras, razones, la conferencia de Fortaleza, Brasil, auspiciada por la Organización Mundial de la Salud, recomendó que las tasas de inducción del parto no debieran superar el 10% en ningún país del mundo.4-6

 

La posición materna para el parto – Hasta hace 200 años las posiciones preferidas para el parto eran verticales, y eso es todavía así en las culturas tradicionales. La incorporación de la posición supina nunca se basó en evidencia científica. Fue más bien la consecuencia histórica del conflicto entre las parteras europeas y los obstetras/cirujanos que emergían como una nueva especialidad quirúrgica y que preferían la posición de litotomía para sus procedimientos quirúrgicos.7 Los efectos negativos de la posición supina para el parto se han conocido por muchos años. Puede producir hipotensión supina e insuficiencia placentaria con sus efectos negativos para el bebé. La libertad de escoger la posición para el trabajo de parto tiene de por sí un efecto analgésico, reduciendo así la necesidad de analgesia mediante narcóticos. Otros estudios han demostrado que la posición vertical mejora la eficiencia de las contracciones, acorta la duración del parto, y mejora la condición del neonato.4 La posición supina afecta la lactancia porque aumenta el uso de analgesia farmacológica, prolonga la duración del parto, aumenta el cansancio materno, y aumenta el riesgo de alteraciones del latido cardiaco fetal que lleven a una cesárea o a un parto vaginal operatorio.

 

El uso de analgesia/anestesia farmacológica – El uso de narcóticos inhibe la capacidad del bebé para reconocer el pecho materno y enlazarse al mismo.El uso de anestesia regional, por otro lado, produce un riesgo mayor de fiebre materna, mayor incidencia de puntuación baja de Apgar (<7), mayor incidencia de hipotonía neonatal, y mayor probabilidad de requerir oxígeno-terapia y esfuerzos de resucitación.9 La ocurrencia de fiebre promueve la separación de la diada madre/bebé, admisión al intensivo neonatal, antibióticos endovenosos etc, etc. Este escenario afecta el enlace madre/bebé y afecta el inicio de la lactancia exitosa.

 

El uso rutinario del monitor fetal electrónico – Alrededor del 80% de los partos en Puerto Rico se manejan usando el monitor electrónico. Por varios años hemos sabido, sin embargo, que la vigilancia electrónica del bebé no es superior a la vigilancia clínica utilizando la auscultación periódica, según el protocolo del Colegio Norteamericano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) y la Academia Norteamericana de Pediatría (AAP).10 Desde el 1989 se publicaron los resultados de 8 estudios aleatorizados que demostraron que el monitor electrónico no reduce la mortalidad perinatal.4,11 Las tasas de perlesía cerebral no se han reducido luego de 30 años de vigilancia electrónica en el parto. Por estas razones, tanto el ACOG como la AAP han recomendado que el monitor electrónico no se use indiscriminadamente, que la auscultación periódica del latido cardiaco fetal se haga cada 30 minutos durante el primer estadío del parto y cada 15 minutos durante el segundo estadío. En embarazos de alto riesgo esto deberá hacerse cada 15 y cada 5 minutos, respectivamente. Con este protocolo se obtienen bebés igualmente saludables que con el monitoreo electrónico.

 

El uso indiscriminado del monitor electrónico afecta negativamente la lactancia. Aumenta el número de cesáreas y de partos operatorios. Restringe la capacidad de la madre para ambular durante el parto, la ata a la cama en posición supina, lo cual aumenta el dolor y la duración del parto, aumenta la necesidad de analgesia narcótica, y produce al final una madre más cansada y exhausta.

 

El uso indiscriminado de la episiotomía – La episiotomía es el procedimiento quirúrgico más comúnmente practicado en muchos países. La experiencia mundial es variable, con extremos de 100% en Hungría y de 8% en Holanda. En los Estados Unidos, la realización de la episiotomía se ha reducido en 50% en 20 años, de 64% en 1980 a 32% en 2000. La incidencia real en Puerto Rico se desconoce pues el procedimiento no se codifica en el certificado de nacimiento. En dos estudios en los que hemos participado en años recientes en un hospital público y en un hospital privado en San Juan, hemos encontrado tasas de episiotomía entre 78% y 89%. El propósito alegado de la episiotomía es evitar desgarres o laceraciones del perineo durante el parto y las consecuencias a largo plazo de la relajación pélvica. Este propósito no se ha probado científicamente. Varios estudios, sin embargo, han demostrado que, por el contrario, la episiotomía contribuye al daño que pretende evitar.12-14 En un estudio reciente de Boston, de 1,576 partos, se encontró que el tipo de proveedor, y no las condiciones del parto, constituye el factor principal que determina si se hace o no la episiotomía. Los médicos privados son los que más la realizan (55%), contra el 33% de los médicos en centros académicos y 21% de las parteras.15

 

Ante la falta de evidencia científica que justifique la utilización rutinaria de la episiotomía, y ante la abundante evidencia al contrario, la OMS ha discutido el tema y ha concluido que el procedimiento no debe usarse rutinariamente. El texto de Obstetricia de Williams recomienda lo mismo.16 La episiotomía aumenta el dolor en el periodo posparto, limita la capacidad de ambulación de la madre, y tiene un efecto negativo en su autoestima y en su sexualidad.12,14 Estos factores pueden afectar la iniciación y duración del amamantamiento.

 

La separación de la madre y su bebé – La desafortunada práctica de separar la madre de su bebé después del parto aumentó en países como el nuestro como parte del modelo médico del proceso reproductivo, con el desarrollo de las salas de recién nacidos (“nurseries”). Estos se justificaron como una estrategia para controlar las infecciones neonatales, fenómeno provocado precisamente por el abandono de la lactancia y la protección inmunológica que ésta le confiere al bebé. No es por coincidencia que las compañías fabricantes de leches artificiales son pródigas en sus “donaciones” para el establecimiento de “nurseries” en nuestros hospitales. La separación de la madre y su bebé impide la iniciación del amamantamiento durante la primera hora después del parto, según recomendado por la Academia Norteamericana de Pediatría.1 Promueve la administración de glucosa en agua y leche artificial, evita la lactancia en demanda, y favorece el uso de bobos y mamaderas, en contra de las recomendaciones. 17-23

 

La Cesárea – El parto por cesárea en Puerto Rico constituye un grave problema de salud pública. En el 2005, 48.1% de los nacimientos en nuestro país fueron por cesárea, la tasa más alta de todas las jurisdicciones de los Estados Unidos y probablemente la más alta del mundo. En los Estados Unidos sus autoridades sanitarias han expresado preocupación por su tasa de 31.1%, la más alta en la historia de ese país. Los países europeos mantienen tasas de cesáreas inferiores al 20% y logran índices de salud reproductiva superiores a los de Puerto Rico y a los de los Estados Unidos. La OMS recomienda que los países se fijen metas de partos por cesárea que no sobrepasen el 15%.4

 

Los efectos negativos de la cesárea sobre la lactancia son múltiples y se han reportado en la literatura científica. 24-27. Las barreras hospitalarias para la lactancia se multiplican para la madre con cesárea, pues ésta se ha convertido en una paciente de cirugía mayor. Su dolor postoperatorio se multiplica y su capacidad para la movilización se ve limitada. Se le administran múltiples medicamentos, sobre todo analgésicos y antibióticos. Aunque la gran mayoría de ellos no precluyen la lactancia, en efecto se convierten en obstáculos debido a la información incorrecta que recibe la madre de su médico y de las enfermeras. La estadía hospitalaria se prolonga y, en los hospitales sin alojamiento en conjunto, prolonga la separación de madre y bebé. Hay mayor frustración materna y más baja autoestima.

 

Ante esta situación tan negativa para la lactancia y para la madre, quien se ve sometida a toda una variedad de procedimientos e intervenciones no basadas en evidencia científica, han surgido alternativas enmarcadas en esfuerzos para humanizar el parto y devolverle a la mujer el protagonismo que le niega el modelo medicalizado. Una de ellas es la Coalición para Mejorar los Servicios de Maternidad (CIMS, por sus siglas en inglés).28 Fundada en 1996, la CIMS promueve un modelo de bienestar en los cuidados para la maternidad que mejore los resultados del parto y reduzca los costos. Este modelo amigable para la madre, el bebé, y la familia está fundamentado en la evidencia y se enfoca en la prevención y el bienestar como alternativas a los costosos programas de diagnóstico y tratamiento.

 

La CIMS cree que la práctica de cuidados para la maternidad no debe estar basada en las necesidades del proveedor sino únicamente en las de la madre y de su hijo. Cada proveedor es responsable de la calidad de los cuidados que proporciona y cada hospital es responsable de la revisión y evaluación periódica, basada en evidencia científica, de la efectividad, los riesgos, y las tasas de uso de procedimientos médicos que aplican a madres y bebés. El gobierno y las instituciones de salud pública son responsables de asegurar que todas las madres tengan acceso a servicios de calidad.

 

Una estrategia paralela que se está adoptando en otros países es la del Plan o Visión de Parto, actualmente avalada por ACOG.29 Mediante ésta, la madre dialoga con su proveedor durante el transcurso de su cuidado prenatal aquellas preferencias que ella tiene en cuanto a la forma y manera que ella quisiera que transcurriera su parto. El momento de la admisión, los acompañantes que ella desea, los procedimientos que no quisiera se le aplicaran (sueros, posición en la cama, ambulación, monitor electrónico, posición para parir, por ejemplo), su posición sobre la episiotomía, la analgesia, la permanencia de su bebé con ella, la lactancia durante la primera hora posparto, la circuncisión, la prohibición al uso de glucosa en agua, bobos etc. se discuten con el médico durante las visitas prenatales. Los acuerdos se vierten en un documento firmado por las partes y el mismo se incorpora al expediente de la madre. Una copia del mismo se hace llegar al hospital al momento de la preadmisión. Mediante este proceso de diálogo y comunicación efectiva, se logra el proceso de consentimiento informado, se protege al médico y se logra devolverle a la madre el rol protagónico que le pertenece. La humanización del parto es un fenómeno vivo en la comunidad internacional.

 

Por último, en la revisión del la Iniciativa Hospital Amigo del Niño, se señala que las prácticas para la madre amigables al trabajo de parto y el parto son importantes para la salud física y psicológica de las madres y han demostrado mejorar el inicio de la lactancia.18 Bajo los nuevos criterios se le pedirán a los hospitales en forma opcional una avaluación de la política y prácticas de un cuidado amigable para la madre en donde: se fomente el acompañamiento durante el trabajo de parto y el parto, se permita el beber y el comer liviano durante el parto, se fomente el uso de métodos que no utilicen fármacos para aliviar el dolor y se practique un cuidado que no involucren procedimientos invasivos a menos que se requieran específicamente.

 

Ha llegado el momento de que Puerto Rico se incorpore a estas corrientes que son modelo de desarrollo social, respeto a la mujer, restablecimiento de una relación de respeto mutuo entre proveedor y consumidora, y el único vehículo racional para atender la crisis medicolegal que socava esa relación. En el proceso se sientan las bases y se crea el escenario para la promoción efectiva de la lactancia materna. Es una responsabilidad ética de todos los profesionales de la salud informar a todas las mujeres embarazadas sobre los riesgos de la medicalización del parto y las cesáreas innecesarias, lo hemos hecho hasta ahora y lo seguiremos haciendo. Ni las presiones, ni las amenazas, ni la persecución evitarán que cumplamos nuestra obligación moral.

 Referencias:
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3. Tudehope D, Bayley G, Munro D, Townsend S. Breastfeeding Practices and Severe Hyperbilirubinemia. J Paediatr Child Health 1991;27: 240-4.
4. Wagner M. Pursuing the Birth Machine: the Search for Appropriate Birth Technology, ACE Graphics, Sydney & London. 1994
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6. Olza I, Lebrero Martínez E. ¿Nacer por cesárea? Como evitar cesáreas innecesarias y vivir cesáreas respetuosas. Grupo Editorial Norma, Bogotá, Colombia. 2006
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